Chile: Mas Alla del Bicentenario / 11 entradas / 0 comentarios / feed / comentarios feed

Palabras de Padre Agustin Moreira en el lanzamiento de “Chile Más Allá del Bicentenario”

El Padre Agustin Moreira, Capellán del Hogar de Cristo, también aportó con su visión al lanzamiento de “Chile más allá del Bicentenario“.

El Padre Moreira se ordenó Sacerdote Jesuita el año 1998. Estudió en el Colegio San Ignacio de El Bosque y luego se tituló de Agrónomo en la Universidad Católica de Chile. El año 1996 viajó a España para estudiar Licenciatura en Teología Moral y cursar un Master en Bioética en la Universidad de Comillas – Madrid.

Las siguientes son las palabras pronunciadas por el Padre Moreira en el lanzamiento:

El libro “Chile, más allá del bicentenario”, del ministro Sergio Bitar, intuye con profundidad que una sociedad sin valores es una a la que falta alma. Podremos alcanzar la meta de los US $ 20.000 per cápita para el 2020 pero si perdemos el alma nacional no habremos construido una convivencia más fraterna, alegre y de gente más feliz. Por eso la importancia de detenernos y reflexionar acerca de nuestros valores. Aquello que da sentido a nuestra vida y nos impulsa a una convivencia más fraterna y solidaria. En alusión a esto, Karl Rahner, el teólogo más insigne y fecundo del siglo XX señalaba: “el hombre del siglo XXI será un místico o será nada”. Por otra parte, en nuestra cultura actual advertimos signos preocupantes de individualismo, materialismo, sin sentido, búsqueda de un éxito rápido y una cierta tristeza ante la vida.

Ante el panorama descrito, nos preguntamos, ¿cómo formar para el bien común y la solidaridad? ¿Cómo fomentar la participación ciudadana en el más amplio sentido de la palabra? ¿Cómo inculcar los valores del respeto, la tolerancia y una austeridad de vida? ¿Cómo fomentar el sentido de responsabilidad en la familia, el ejercicio de nuestra sexualidad, la maternidad y paternidad y la responsabilidad en los ámbitos del estudio, la política, el trabajo y la relación con el medio ambiente? ¿Cómo contribuir a que la vida sea vivida con sentido y apertura a la trascendencia? En definitiva, ¿cómo formar a los niños y jóvenes para el servicio y habilitarlos para amar?

En un intento por responder a algunas de las preguntas formuladas, me atrevo a sugerir tres pistas:

  1. Propiciar la experiencia de encuentro con Dios
  2. Experiencia de encuentro con el necesitado y
  3. Experiencias de contacto con la naturaleza.

1- La experiencia de encuentro con Dios:

Cuando uno piensa en valores, necesariamente aflora la imagen de Jesús de Nazaret, el hombre perfecto que también es verdadero Dios. Sobre todo, en un país como el nuestro en que si sumamos católicos y evangélicos superamos el 80% de cristianos en la población. También, al constatar la sensibilidad especial que el ser humano tiene por la belleza, bondad, verdad, justicia, amor, etc., fácilmente concluimos que somos seres cualitativamente más ricos y complejos que el resto de los seres creados; somos seres espirituales.

En consecuencia, favorecer la experiencia religiosa, de encuentro con Dios, es cultivar la dimensión espiritual, propia e inherente de todo ser humano. Esto se puede hacer a partir de la imagen que hemos internalizado de Dios. Pero no se trata de cualquier imagen, sino de la imagen que Jesús nos revela de Dios. Para ello, son de especial significado algunos textos del evangelio como las parábolas del Hijo Pródigo y el Buen Pastor, que revelan un Dios cercano, acogedor, que no se escandaliza de nuestros yerros. Un Dios de la vida que nos conoce, ama y salva.

Para promover este encuentro con Dios son fundamentales las experiencias amorosas vividas en la familia y en las entidades educativas. Desde muy pequeños, los niños pueden familiarizarse con la presencia de un Dios amoroso y cercano con quien se pueden contactar en forma fácil y natural a través de momentos de oración, silencio y reflexión. Promover estos encuentros puede ser muy gratificante. Resulta estimulante saber que Jesús vivió hasta los 30 años en el apartado poblado de Nazaret, en una vida sencilla, rutinaria, de contemplación y asimilación de la cultura hebrea, desde donde romperá el silencio y anonimato para emprender su misión salvífica. Y en su fase pública quedará en evidencia la búsqueda permanente de espacios apartados y momentos de silencio para entrar en comunión con su Padre. Jesús nos enseña a orar; El es maestro de oración. Para innumerables creyentes, cultivar una intimidad con Dios es disponerse a acoger el amor infinito que viene de Dios y que da sentido a su existencia.

2- Experiencia de encuentro con el necesitado:

En una de las parábolas religiosas más significativas del evangelio, la del buen Samaritano, Jesús nos enseña que el servicio al pobre, caído, necesitado, posibilita el encuentro profundo con Dios. En el capitulo 25 del evangelio de San Mateo, Jesús dirá: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber,…”, identificándose así con el necesitado que sufre. Su vida es testimonio de una entrega privilegiada a los pobres, viudas, huérfanos, leprosos,…los más pobres. En ellos nos enseña a encontrar la presencia divina.

Al promover en forma amplia el trabajo voluntario, se posibilita el encuentro con el otro necesitado por medio del servicio, que es la forma concreta de expresar amor. Es también la actitud más noble del ser humano porque en la gratuidad de la entrega, su amor se asemeja al amor divino. El voluntariado es también una forma de ejercicio de la solidaridad, valor que esperamos empape toda la vida de la persona y así contribuya a construir una cultura marcada por esta disposición a la solidaridad.

Entre quienes pudieran ser objeto de este servicio gratuito, destacamos: drogadictos, pobres, desempleados,… En el tema de la droga y el narcotráfico pienso que no podemos perder la batalla y concuerdo con el autor que requerimos un abordaje completo, desde sus causas y consecuencias.

En relación con quienes viven en condiciones de pobreza, el país ha realizado un esfuerzo extraordinario al crear un sistema de protección social nunca antes visto en nuestro país. No obstante, creo importante introducir aquellos factores correctores que permitan estimular al máximo la iniciativa y espíritu emprendedor de quienes padecen la pobreza y a su vez, desincentivar actitudes de mendicidad endémica y de quienes se hacen profesionales de la mentira con el objeto de no alterar su puntaje CAS y perder privilegios adquiridos. El encuentro de voluntarios que se relacionan a un mismo nivel con quienes padecen la pobreza, resulta enormemente estimulante para ambos. Los pobres se sienten valorados en su dignidad y estimulados para salir adelante y los voluntarios aprenden a valorar lo que tienen y descubren la felicidad que entraña el servir a otros.

En el ámbito del empleo, pienso que como país hemos de hacer un esfuerzo mayor. En Chile, hay alrededor de 700.000 microemprendedores informales de los cuales sólo el 10% tiene acceso a crédito. La mitad de ellos entregados por Fondo Esperanza, que combina la entrega de créditos, educación y conexión a redes. Una experiencia maravillosa que involucra mayoritariamente a mujeres, quienes a través de esta fórmula de autoempleo desarrollan su capacidad emprendedora y logran superar la pobreza. El acompañamiento de esta experiencia con voluntarios ha sido clave para su éxito.

3- Contacto con la naturaleza:

La tercera propuesta valórica que hago dice relación con promover el contacto con la naturaleza. Tenemos un país con una naturaleza prodigiosa: montañas, desierto, lagos, valles, ríos, selvas, mar, etc., que hemos de conocer, valorar y cuidar. Una naturaleza que para el creyente le habla a gritos del Creador. Una naturaleza que invita a la contemplación y el silencio, para admirar su colorido, diversidad, belleza,… majestuosidad.

Una naturaleza riquísima que es un tesoro que hemos de cuidar. Y a ejemplo de lo que se ha realizado en otros países hemos de inculcar y formar una cultura ecológica que nos incite a cuidar el agua, reducir el gasto energético, reducir nuestras emisiones de CO2, aprender a reciclar basura,…etc. Me ha gustado mucho el concepto que desarrolla el ministro de “ciudades amables”, bien conectadas, que incorporan lugares de encuentro, espacios para el ejercicio del deporte y por supuesto, áreas verdes aptas para la recreación y contacto con la naturaleza. El respeto, cuidado y amor a nuestra naturaleza es también una forma de amor al Dios Creador y amar al hermano que hace de la creación su casa.

Termino agradeciendo esta invitación y felicitando al Ministro Bitar por este valioso libro que nos impulsa a mirar el futuro con esperanza. Felicitarlo por haber sido capaz de compatibilizar la conducción del ministerio de Obras Públicas con la escritura de este libro y exhortarnos a comprometernos en la construcción de un país mejor, quien habla con la autoridad que le confiere una vida entregada al servicio público y haber sido capaz de cicatrizar hondas heridas sufridas en el pasado.

P. Agustín Moreira, sj

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